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Los desmanes de la banca española

El negocio básico de la banca consiste en comprar y vender dinero. Guardar y remunerar los depósitos de los clientes con un tipo de interés dado y prestar con un interés algo superior para obtener beneficios. Unos beneficios que se incrementan con las comisiones cobradas por los distintos servicios financieros ofrecidos a los clientes.

Antes del inicio de la crisis y de la explosión de la burbuja inmobiliaria, la imagen del sistema financiero era bastante buena: seriedad y profesionalidad de los bancos y cercanía de las cajas de ahorros en la atención a las familias, unas entidades que además, aportaban a la sociedad buena parte de sus beneficios a través de su obra social.

Con el boom de la construcción y del mercado inmobiliario entre los años 2000 y 2005, bancos y cajas relajaron sus controles en la concesión de los préstamos hipotecarios mientras el Banco de España, organismo supervisor del sector, miraba para otro lado. La burbuja inmobiliaria explotó y gran parte del sistema financiero español quedó K.O.

Entonces fue cuando las entidades acuciadas por las pérdidas, idearon lanzar al mercado productos tóxicos y con mala fe: las participaciones preferentes vendidas a mas de 800.000 personas, las obligaciones subordinadas, y otros productos híbridos fueron colocados sin haber dado una información adecuada a los clientes, haciendo pasar como depósitos unas inversiones de alto riesgo, o lanzando, como en el caso de Bankia, una oferta pública de acciones con datos de solvencia de la entidad falsificados.

La explosión de la burbuja inmobiliaria y la crisis económica produjeron más de 400.000 ejecuciones hipotecarias y desahucios. Desde entonces han salido a la luz todas las cláusulas abusivas que los bancos habían incorporado en sus contratos hipotecarios: cláusula de vencimiento anticipado (el banco puede ejecutar la hipoteca con solo 3 recibos impagados (o menos), la cláusula suelo (el banco establece un límite mínimo al interés a aplicar aunque el tipo de interés de referencia baje)  y cobro de interés desmesurado en caso de demora en los pagos. Todo ello obligando a los clientes a pagar los gastos de constitución de hipoteca, o a contratar un seguro en la propia entidad de forma indebida.

Tras varias denuncias y sentencias, finalmente el Tribunal de Justicia de la UE ha obligado a los bancos españoles a devolver las cantidades cobradas de más a sus clientes por la aplicación de las cláusulas suelo, unas cláusulas abusivas y opacas (diciembre 2016).

Ahora, las entidades bancarias intentarán poner trabas, devolver lo menos posible a sus clientes, los cuales tendrán que acudir a los juzgados para reclamar las cantidades exactas que les corresponden en muchos casos.

Y con todo ello los abusos de la banca siguen, las tarifas de las comisiones no paran de subir, se establecen nuevas comisiones no incluidas en contratos, no se remunera el ahorro, se incrementan las tasas de interés de los préstamos y se siguen ofertando productos de riesgos (productos híbridos, depósitos estructurados).

Ahora cuando un cliente contrata un nuevo producto, se le obliga a firmar un documento donde afirma haber entendido perfectamente las condiciones del contrato  y los riesgos de la operación.  La finalidad de esta medida que obliga a los bancos a informar a sus clientes de forma correcta parece más bien un intento de querer  evitar posteriores reclamaciones. Esta medida sería adecuada siempre que el empleado del banco tuviera la formación adecuada, advirtiera sobre los riesgos reales en lugar de minimizarlos y además dejase el tiempo suficiente para leer el contrato antes de pedir su firma, unas condiciones que a menudo no se cumplen de forma adecuada.

Con todo ello, la banca ha sido rescatada con más de 60.000 millones de euros de dinero público y desde que se inicio la crisis en el 2008, unas 15.000 sucursales han sido cerradas, el sector ha perdido más 80.000 empleos y las cajas de ahorros transformadas en bancos han desaparecido.

Es lógico que actualmente la imagen de la banca sea muy mala y que la falta de confianza de los ciudadanos hacia el sector sea considerable. Los ciudadanos se encuentran indefensos ante los abusos y las estafas que el gobierno además se empeña en no querer ver.

Ahora, los consumidores buscan alternativas: banca ética, banca sin comisiones, plataformas digitales, crowdlending,.. A la hora de cambiar de banco no es fácil tomar una decisión:  hay que analizar tarifas, seguridad (entidad adherida al Fondo de Garantía de Depósitos ), imagen de la entidad .. y sobre todo leer bien los contratos antes de firmarlos por muy pequeña que sea la letra o muy extenso que sea el contrato.

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El cuadro de amortización de la hipoteca y la cláusula suelo de la banca española

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